
La resistencia del organismo ante un esfuerzo prolongado, guarda relación con las
cantidades de oxigeno disponibles para los músculos durante el tiempo que dura ese
esfuerzo. Para conseguir aumentar la resistencia debemos por tanto no solo mejorar
nuestro sistema circulatorio (el oxigeno es transportado por la sangre), sino también
el cardiaco, el respiratorio y el muscular. A ello le debemos sumar una alimentación adecuada a los nuevos requerimientos físicos.
La manera más fácil de mejorar la resistencia es corriendo. Existen tres maneras de
hacerlo para lograr este fin:
La primera de ellas es practicando footing. Mediante la
carrera continua adaptaremos al ejercicio el corazón, la circulación y la respiración. Requiere mucha constancia y un periodo de tiempo largo para obtener resultados de un nivel adecuado.
La segunda manera consiste en correr tramos cortos - 200 o 300
metros - lo más rápido posible y sin parar alternarlos con otros más largos (2000 m).
Este método aumenta la resistencia general y en particular la de las piernas.
Si se practica en tramos que sean cuesta arriba mejoraremos también su fuerza.
Una variante que consiste en correr a la máxima velocidad durante 2 minutos descansando el mismo espacio de tiempo antes de repetir la carrera, es otra opción igualmente eficaz.
La tercera es correr a intervalos, es decir, hasta que acusemos el esfuerzo y parar entonces el tiempo necesario, hasta recuperar el pulso. Este es el sistema más cómodo de los tres ya que se puede aumentar el ritmo y la intensidad del
esfuerzo durante el transcurso del entrenamiento. Con el, mejoraremos la resistencia
además de la musculación. Una buena solución intermedia, es comenzar entrenando
usando el primer método y conforme progresemos, llegar al tercero que usariamos a
modo de mantenimiento, una vez alcanzado un nivel aceptable.
Correr es una actividad que mejora el sistema circulatorio haciendo que los músculos
aumenten su rendimiento gracias al aumento de la capilarización , lo que se traduce
en un incremento de su capacidad para captar oxigeno y por tanto de trabajo. Se han
constatado también incrementos importantes de contenido de potasio en los músculos de las piernas, lo cual demuestra en ellos una mayor capacidad de contracción.
Si queremos aumentar la resistencia anaeróbica (el esfuerzo lo hace el sistema central no los pulmones), caracterizada por emplear glucógeno como fuente de energía, muy cara y de corta duración, debemos superar el umbral máximo de pulsaciones de cada persona, debiendo superar al menos las 130 por minuto para mejorar en este campo.
martes, 20 de mayo de 2008
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